sábado, 6 de septiembre de 2014

Benín desde España

Nunca busco mucha información sobre mi próximo destino, porque no quiero ir con ideas de los demás en mi cabeza, prefiero ir sin prejucios de ningún tipo y descubrirlo por mí misma, como los cazadores de tesoros...sin mapa es más divertido! Y esta vez no ha sido la excepción, con la cabeza vacía y dispuesta a llenarla con mis propias experiencias.

Reconozco que alguna cosilla sí que he buscado en internet, por ejemplo su localización geográfica, que como la inmensa mayoría de vosotros no había oído en su vida hablar de este país al que ya pongo nombre: Benín

Antes de salir de España, de Benín sé
que es una antigua colonia francesa, una antigua dictadura comunista y una actual democracia presidencialista.
Que hay tres religiones mayoritarias: cristianismo, islam y vudú, pero que en el fondo todos son animistas. 
Que la lengua oficial es el francés, pero que hay unos 200 dialectos de sus lenguas originarias y que en el sur, la más importante es la lengua fon.
Que su capital oficial es Porto Novo pero la oficiosa es Cotonou, mi ciudad.
Que tiene un único aeropuerto internacional, que está en Cotonou, y que obviamente es al que yo llego.
Que tiene frontera con cuatro países y el Océano Atlántico, Nigeria, Níger, Burkina Faso y Togo.
Que tiene dos carreteras principales que lo atraviesan, una de sur a norte, desde la costa hacia el África interior, y otra de este a oeste, uniendo Nigeria con Togo.
Que tiene unos 100.000 km cuadrados donde viven unos 9 millones de benineses, porque parece que extranjeros hay poquitos.
Que tienen 3 climas diferentes dependiendo de la zona y que el que a mí me toca, el del sur, tiene 4 estaciones, dos largas y dos cortas, secas y de lluvias, pero no me sé el órden.
Que su moneda es el Franco CFA que tiene cambio fijo al Euro , 1 euro 655 CFA, así que allí me voy a sentir millonaria enseguida.
Que el sueldo medio de un trabajador normal, por ejemplo chofer es de unos 100 euros mensuales.
Que no hay ningún alimento prohibido por temas religiosos o culturales, me imagino que el único límite será el precio que quieras pagar.



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