domingo, 7 de septiembre de 2014

Ébola

Cuando aterrizamos en Cotonou, nos montamos en un autobús para llegar desde la pista de aterrizaje a la terminal. Mientras esperábamos, ya era de noche, hacía un poco de calor, pero mucho menos que en Madrid en los últimos días, lo que sí se notaba era mucha humedad.

Yo llevaba una chaqueta puesta, primero porque como buena segoviana por la noche seguro que refresca, y segundo porque en el avión siempre me congelo...total que por no llevar más trastos, seguía con ella puesta cuando llegamos a la terminal, que por cierto, parecía de juguete...

Llega un señor con una bata blanca y guantes de plástico y nos va soltando a cada uno dos papelitos mientras dice algo en francés...miro los papeles y lo primero que veo es EBOLA y un rollo en francés y el otro es un formulario donde también pone EBOLA...Pues bueno, le miro con cara de resignación, le digo merci, saco mi boli y busco un sitio donde apoyarme para intentar rellenar aquello.
Gracias a Dios descubro que por la otra cara está en inglés aunque la mitad de los datos que me piden no los sé, que si dirección en Benín, que si teléfono de contacto de alguien en España, que si mi teléfono de contacto aquí...dudo un poco, saco el móvil, lo enciendo, busco el teléfono de Luc, lo escribo y al final,  paso del resto, los dejo en blanco.

Nos vamos amontonando, siguen llegando el resto de pasajeros y allí nadie termina de rellenar el papelito...se forman una especie de colas, donde la gente se va cambiando de una a otra según avanzan...yo creo que de manera aleatoria pero no sé, igual había un motivo o algo...porque nadie se quejaba. Como el recinto es pequeñito la temperatura va subiendo.

Al final de esas colas hay otros señores con bata blanca, guantes y mascarilla y una especie de pistola blanca con la que te enchufan en la frente. De repente se me ilumina la bombilla y supongo yo que cuando te disparan con la pistolita en la frente  es para tomarte la temperatura porque no veo que ninguno se haya desplomado, pero claro, es todo muy serio y explicaciones ninguna.
Entonces me quito la chaqueta corriendo, ya no me importa tener otro trasto más en las manos además del pasaporte, la tarjeta de inmigración, los dos papelitos del ébola, la cartilla de la fiebre amarilla...no vaya a ser que con el calor que me está entrando  la pistolita diga que tengo fiebre y la liemos.

Cuando ya me acerco al hombre de bata blanca que me ha tocado en suerte, el señor que tengo delante es un negro muy gordo que lleva una camiseta de manga corta y una camisa de manga larga encima, y además un sombrero, me saca dos cabezas y tres cuerpos, el hombre está sudando a chorretones.
El que dispara la pistolita lo hace por lo menos cinco veces y niega con la cabeza después de cada intento, yo no sé qué significa, pienso que no le van a dejar entrar porque la pistolita da positivo y empiezo a flipar, le tengo justo delante...después de limpiarse los sudores, un nuevo intento y esta vez el de la bata asiente con la cabeza...llego a la conclusion de que por el sudor el sensor no leía la temperatura. Puede que fuera eso o cualquier otra cosa, pero mi autoexplicación me autotranquiliza, y esos segundos de alucine pasan a la historia.

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